MAS DE 200.000 GALLEGOS PROTAGONIZARON EN SANTIAGO UNA MANIFESTACION HISTORICA
Santiago fue el dia 1 de diciembre de 2002 un clamor contra las mareas negras y un altavoz al mundo para exigir medidas que impidan nuevos accidentes como el Cason, El Mar Egeo o el Prestige. Más de 200.000 mil personas invadieron las calles de la capital gallega, en lo que constituyó la mayor manifestación que se recuerda en la comunidad. La organizadora del evento fue la plataforma "Nunca Mais".

Detrás de esta plataforma hay decenas de convocantes y de adhesiones. La apoyan partidos políticos, sindicatos de clase y agrarios, escritores, cofradías de pescadores y de mariscadores, organizaciones estudiantiles, asociaciones ecologistas, amas de casa, mejilloneros, distribuidores de pescado, ayuntamientos, intelectuales...
El objetivo de esta organización era conseguir la manifestación más numerosa de las registradas en Galicia y convertirla en un "clamor histórico que llegue a todo el mundo" para protestar por la marea negra, demandar la adopción de medidas que eviten más accidentes similares en el futuro, exigir responsabilidades políticas por cómo se está combatiendo el vertido de fuel y reclamar que Galicia fuera declarada zona catastrófica.

Por ello, los partidos, con el Bloque y el PSOE a la cabeza, movilizaron a sus bases, lo mismo que los sindicatos, las asociaciones de estudiantes o el sector pesquero afectado directamente por la marea negra.
La voz del clamor la puso el escritor Manuel Rivas, que fue el encargado de leer el manifiesto, acompañado de Uxía Senlle, Carlos Blanco y Miguel de Lira.
A la movilización acudieron, entre otros, Xosé Manuel Beiras y Anxo Quintana (BNG), José Luis Rodríguez Zapatero y José Blanco (PSOE), Suso Mosquera (UGT), Xan María Castro (CC.OO), Xesús Xeixo (CIG) o los alcaldes de las principales ciudades de Galicia.
La manifestación arrancó al mediodía de la alameda Compostelana. Recorrió las calles Senra, plaza de Galicia, Doctor Teijeiro, República de Argentina y Hórreo antes de entrar en el casco histórico de Santiago. Tras haber sorteado algunas de sus más emblemáticas callejuelas, se tomó la Rúa Villar para pasar al lado de la plaza de Praterías y terminar en el Obradoiro, donde tiene su sede el Gobierno gallego, el Ayuntamiento, el rectorado y el arzobispado.

El PP no acudió a la cita, y el portavoz del grupo parlamentario, Jaime Pita, no ahorró adjetivos para tratar de desacreditarla. La tachó de "tremendamente politizada" y de nacer bajo un punto de vista "sectario" y "partidista" para reprobar a la Xunta y al Gobierno. "Me atrevo a decir que el 99% de los afectados por la marea negra está de acuerdo con la actuación del Gobierno español y gallego", aseveró.
Por otro lado, la presencia viguesa en la manifestación estuvo siempre garantizada, dado que diversos colectivos de la ciudad habían contratado autobuses para acudir a la protesta. Sin mucha coordinación entre sus organizadores, la flotilla de autocares superó la docena con creces.

En los buses fletados por partidos como el Bloque, o los sindicatos CIG, Comisiones Obreras y UGT pronto se quedaron sin plazas libres. De hecho, a última hora de la tarde del viernes (dos días antes de la manifestación, que se celebró del domingo) tuvieron que contratar más para atender el aluvión de solicitudes demandando asiento.
Otros colectivos como el integrado por estudiantes de la Facultad de Filología y Traducción de Vigo reconocieron que el interés de los vigueses por asistir a la protesta creció de manera repentina, una actitud que atribuyeron a la segunda amenaza de marea negra, que finalmente, se cumplió, y cubrió de negro la costa ese mismo fin de semana.










































